Hoy me desperté normal. Con los mismo ojos y el mismo cabello. Sin señales de que hoy fuera a llorar.
Cantaba enfrente de la computadora en tono permisible. "In the deepest ocean, the bottom of the sea, your eyes..." y así me seguí hasta que salieron las lagrimas.
Cantaba enfrente de la computadora en tono permisible. "In the deepest ocean, the bottom of the sea, your eyes..." y así me seguí hasta que salieron las lagrimas.
Lamentablemente no puedo entender el porqué de la lloradera. Prefiero llorar de la risa que andar llorando por lo que después me voy a reír.
Pero es que me da por enamorarme cada tres días. Ningún hombrecillo con cara de pirata, nomás del acento de un chiapaneco que me dice "chaparrita". Por eso yo le digo que me lo diga más de cerquita. Pero como la confianza es mucha y las ganas pocas, todo se queda en puro susurro y beso en la mano. Después de todo se me quita lo enamorada en menos de lo que me termina de contar algún chiste bien elaborado.
Todo esto para decir algo que hasta hace ratito se me olvido.
Y es que tu no estás para saberlo pero ya hasta se me quitaron las ganas y las ideas para seguir escribiendo. Ha de ser a causa de alguna variación posmoderna por inicio de mes o algún síndrome de ausencia que se quita con dormir.
Así que por esta noche eso haré, desando muy fuerte no llegar a enamorarme cada cuatro ni dos días. Que sean tres para que haya congruencia entre lo que escribo, lo que hago, lo que deseo y lo que pienso.
Por ahora el enamoramiento solo es por "The King of Limbs". Contaré los días para ver que pasa cuando sean tres.
A ver si mi voluntad logra que duerma sin la necesidad de andar pensando en deseos incoherentes. Y si no es así, al menos que me quite las ganas de besar.