miércoles, 6 de abril de 2011

Mis miércoles eran santos



Esto que escribí aproximadamente hace siete meses es un relato cursi casi innecesario, que describe lo que sucede cuando uno se enamora...


Y yo que me decido a ya no hablar de amor para que la cosa no se sale. Pero para ser bien honesta hasta trabajo cuesta y se empieza a respirar encerrado. 
Por eso me decidí  a hacerle caso a mi lado menos revelador y empezar por aceptar que hay cosas que no se pueden tapar.
Uno que se hace la tonta tratando de no aceptar lo que se está sintiendo.
Pero vamos de gane; estoy aceptando la entendedera que hay entre los dos y hasta cursi me estoy volviendo. 

Confieso, que cuando  lo veo cerquita y es temprano hasta trabajo  me cuesta hablarle, y es que por las mañanas me siento  incapaz de verle bonito y finjo que me aburro. Por las tardes, si es que hay empacho de besos hasta el agua de melón me sabe rico. Por eso mis Miércoles pasaron a ser santos.
Para ser bien honesta cuando las cosas llegan cuando no te lo esperas, hasta mas sorpresa te da y los delirios de uno se ponen juguetones en otro; y eso sí que es re sagrado. 

Así que nomás pido que no manoseen mi enamoramiento, porque así es la cosa, la cosa loca, lo imprevisible, lo restringido, lo que se te viene encima; o nomás te roza la complicidad y ya se te hizo. 
Lo inevitable es que hasta los más vacíos, los desapasionados, los censurados, los muy libres, los renegados, los cortos de palabras y hasta los líricamente desmadrados se conmueven. 
Por eso yo le digo que hay que conmovernos juntos, por todo; nomás así, juntitos.

Puede ser consecuencia de los besos, que la saliva sea pegajosa y altamente tóxica por eso del delirio que uno ya no se quiera soltar. 
Al final es saliva. Malo que se ande uno enamorando.  


Y así fue; me manosearon el enamoramiento me desintoxique de oxitocina y recordé que hay músicos que hacen música bien fea desde que están enamorados. 
No vaya a ser. 

domingo, 6 de marzo de 2011

Dentro de tres días

Hoy me desperté normal. Con los mismo ojos y el mismo cabello. Sin señales de que hoy fuera a llorar.
Cantaba enfrente de la computadora en tono permisible. "In the deepest ocean, the bottom of the sea, your eyes..." y así me seguí hasta que salieron las lagrimas. 
Lamentablemente no puedo entender el porqué de la lloradera. Prefiero llorar de la risa que andar llorando por lo que después me voy a reír. 

Pero es que me da por enamorarme cada tres días. Ningún hombrecillo con cara de pirata, nomás del acento de un chiapaneco que me dice "chaparrita". Por eso yo le digo que me lo diga más de cerquita. Pero como la confianza es mucha y las ganas pocas, todo se queda en puro susurro y beso en la mano. Después de todo se me quita lo enamorada en menos de lo que me termina de contar algún chiste bien elaborado. 

Todo esto para decir algo que hasta hace ratito se me olvido. 

Y es que tu no estás para saberlo pero ya hasta se me quitaron las ganas y las ideas para seguir escribiendo. Ha de ser a causa de alguna variación posmoderna por inicio de mes o algún síndrome de ausencia que se quita con dormir. 

Así que por esta noche eso haré, desando muy fuerte no llegar a enamorarme cada cuatro ni dos días. Que sean tres para que haya congruencia entre lo que escribo, lo que hago, lo que deseo y lo que pienso. 
Por ahora el enamoramiento solo es por "The King of Limbs". Contaré los días para ver que pasa cuando sean tres. 

A ver si mi voluntad logra que duerma sin la necesidad de andar pensando en deseos incoherentes. Y si no es así, al menos que me quite las ganas de besar. 

viernes, 18 de febrero de 2011

Registro de cambios "La Carlita"

Yo ando sin parar.
Escuchando lo que no hacía desde que me compré mi primer cajetilla de cigarros, esos que no te terminabas tu solo, esos que te fumabas por la ventana para que no llegara la evidencia hasta otras puertas. 

Ahora noto que tanta evidencia tan temprana me hizo con personalidad. Mientras a ellos les crecían las piernas y a ellas les aumentaba el busto, a mi me crecía la sinceridad, la desconfianza y la aptitud para decir estupideces de las que la gente se ríe. 
Ninguna aptitud fuera de lo normal. Sólo una cartita que me regalé cuando tenía once años, según yo para abrirla a los dieciocho. 
Ya dieron los dieciocho, los diecinueve, ya mero los veintiuno y a mi se me hace el corazón chiquito nomás de pensar en abrirla. 
Me veo leyendo lo que soñaba a los trece y me da un terror decepcionar a "la Carlita"; la misma Carlita que a los seis se enamoro de Paquito. 

Primero me detenía el tiempo porque todavía no era hora de abrirla, después que mejor la abría cuando me pusiera bonita, y por último que cuando fuera un buen momento. Yo creo que aquí a mis ojos, se me ocurría que para estas horas yo ya la había abierto en Río de Janeiro; pero ni Río ni la cartita. 

Así que nada más me queda esperarme a que se me olvide un poquito más, por eso de mi  memoria selectiva. 
Yo me abstengo de cualquier cercanía al sobrecito porque en una de esas la abro y me quedo con los "ojazos" llenos de lagrimillas. 

De llorarle a la cartita en mi recámara, mejor me aguanto a llorarle en Italia.
¡Aplauso para la cartita!

lunes, 7 de febrero de 2011

Sin querer

Traigo la tristeza atorada desde hace unas horas. 
Con ganas de ponerle corrector líquido a lo que quise, ése que no se puede quitar ni con tijeras porque se rompe la hoja. 
Así ando, con esas ganas.
De no volver a ver lo que quise, ni lo que pensé querer, ni lo que pensé tener. Acordándome de lo que nunca debí decir, de lo que nunca debí querer. 

No es que quiera que haya tragedia donde no la hay. Pero cuando se te desatora el asunto del amor, se me ponen los ojos serios y la voz como con ganas de llorar. Y hasta segura me siento de contarle mis cosas al cigarro. 
Pues como diría mi mamá, a mi quién me manda andar de confiada. 
El problema no es que confíe en los demás es que ni en mi pude confiar, aún sabiendo lo que iba a pasar. Por eso me caigo mejor cuando cuento chistes babosos. 
Ahora ni el cigarro me escucha y la historia de unos años se me viene de golpe. Se me para de puntitas en la mesa y hasta me besuquea. 
¡Y uno de confiada!
Por eso escribo la evidencia de que así estoy pensando para cuando se me olvide. 

Así, sin querer ves lo que no debiste y así, casi sin querer se te termina el amor. 

viernes, 4 de febrero de 2011

martes, 1 de febrero de 2011

Me gustas

Me gustas como cuando tenía 13, me sigues gustando como a los 16, como a los 18 y como a los 20.
La edad es la culpable de que tenga los mismos gustos.
También es culpable de que ahora soy un poquito menos capaz de escribir insanidades e incoherencias.
¡Mueran de envidia!, la edad corrige mis errores.
De esas tantas correcciones llegué a la conclusión de que no me avergüenzo de ser una mujer que tiene clichés, que me escandalizo por algunas referencias del montón y que me parece más fastidioso comprarme unos jeans que andarme checando la blusita que se desbotona cada tantos minutos. 
En fin no me sirve de nada andarme fastidiando con eso del análisis de lo que "hago bien", y lo que "hago mal". No me sirve de nada pero si me hace más blandita. 
Aunque al final la edad viene solita a reclamarme lo que tanto le he quitado. "Tiempo"
Así que mejor me decido a cambiarle los gustos a la edad para que no me venga con tantas correcciones. 

jueves, 13 de enero de 2011

Ensayo sobre la caída un muro

Creo murallas incontables a través de mi vida, a veces me cubren a la perfección pero hay veces que ni las murallas pueden protegerme de lo que puede lastimarme. La gente a veces sugiere que derribe las murallas como si fueran grandes muros que son necesarios quitar para lograr la libertad. Cuando llega esa libertad estoy tan propensa a golpearme con lo que más me puede doler. 
No puedo convencer a nadie de que he derribado mis murallas, no puedo convencer a nadie de que estoy sin cuidado esperando a querer, no te puedo convencer de que jamás voy a estar en posición de ataque para cuando regreses, no te puedo convencer de que quiero cantar junto a ti ésa misma canción, no te puedo convencer de que me he "convencido" que soy libre, simplemente no te puedo convencer de absolutamente de nada. 
Aquí estoy esperando a que lleguen multitudes de emociones para que logren derribar lo que no estoy convencida de querer quitar. 


Puedo pensar, saber, actuar y decir, que jamás quitare ningún muro, pero a veces podré estar del otro lado del muro sentada junto a ti. 

domingo, 9 de enero de 2011

Me llamo Carla

Es que aveces me siento poeta, pero nada de lo que veo me complace en absoluto. Vas pensar que tengo un problema y la amargura empieza a llenar mis espacios vacíos. Pero el conflicto con las relaciones por momentos me llegan a preocupar y creo que no llego a ningún lado.
Se que da flojera leer sobre lo que todo mundo se queja, pero yo no me vengo a quejar de nada, vengo a reclamar.
Reclamo la conversación insensata que puedo tener con un dude que pretende ser lo que no es. Así comienza la historia de una platica ingrata en un lugar sin ubicación donde la gente brinca, mamasea, baila, brinca, mamasea y baila.

El dude: hola, ¿cómo te llamas?
Yo: no te oigo
El: ¿Cómo te llamas?
Yo: Carla
El: orale Karen, que linda estas.
Yo: si gracias, soy Carla y tú?
El: Alejandro y qué estas tomando?
Yo: ya no estoy tomando, gracias. (pensando que tal vez el taradete quiere invitarme algo y como yo lo veo con cara de taradete prefiero evitarme la pena de tomarme por lo menos un trago de alguna cuba asquerosa que me pueda invitar).
El: linda y a qué te dedicas?
Yo: le podría decir que estudio publicidad, que me gusta escribir, leer, hacer  yoga, que amo el cine, platicar con gente interesante, reírme, decir estupideces etc. Pero mejor me evito todas esas palabras que para el no van a tener ningún significado y sólo le contesto; estudio publicidad.
El: Ah orale Karen, o sea tu haces los folletos esos que regalan.
Yo: si, pensando que no tiene ninguna relevancia explicarle lo que es publicidad si no me va a entender la mitad de lo que le vaya a decir.
El: Pues que chido, y de aquí a dónde vas?
Yo: A a mi casa
El: ay no hermosa mejor quédate y vamos al after
Yo: No lo que pasa es que de aquí me voy a casa de una amiga, pensando que odio ir a los afters y más con gente que tiene el cerebro como él.
El: bueno pues antes de que te vayas Karen, te puedo dar un beso?
Yo: (haciendo como si quisiera pero me hago la difícil), aguanta, al menos pues hay que tomar algo.
El: si, claro NENA (odio que usen esa palabra, ya sea hombre o mujer) pide lo que quieras.
Yo: (ya con mi trago), bueno gracias Armando, nos vemos para la próxima para eso del beso.
10 minutos después...

Hola que linda estas, soy Omar cómo te llamas?
Yo: Karen o aveces Carla, depende de qué me quieras ver la cara...

No todo es tan relevante, pero cuando la situación se repite en demasía, preferiría que si nos van a cambiar el nombre al menos tengan mejor cara.

Un relato ignorante sin importancia, pero tan consistente como el tiempo; a cada momento pasa.  

viernes, 7 de enero de 2011

Palabras para llevar

Me esta dando por querer conocer lo que podemos llamar la sinfonía verbal, esas palabras que a veces no dicen nada pero se sienten. 

Conozco muchos que pueden decir lo que les venga en gana aunque no digan nada y aún así se sienten complacidos por sus palabras sin sentido.
Por mi parte, se me está dando el querer guardar las palabras de los que dicen poco pensando mucho, así que me dedico a escuchar para después llegar a mi casa y  cocinar las palabras, sazonarlas y preparar algo que sólo yo podré probar.  

Si es que logro que la gente disfrute de los platillos que preparo, capaz abro un restaurante de comida "para llevar", para que la gente se lleve a su casa las palabras que no puede comer en público.
El objetivo es lograr que la gente no muera por ausencia de palabras bien cocinadas, para no cometer el error de llenarla de exceso de palabras tan crudas y públicas de las que ya estamos bastante llenos.  

Me quedo para ver si mi restaurante pega y tu te llenas de comer sinfonías verbales que para mi gusto tanta falta nos hacen.




jueves, 6 de enero de 2011

carlaesconc

carlaesconc: "

Se me da eso de compartir lo que tal vez mañana con mal tiempo ya no se me va a ocurrir.

estetituloquelees.tumblr.com

eltituloquelees.blogspot.com


"
"Decir adiós con una ventana abierta entre los dos, y yo como si nada"

Al tiempo se le hace tarde

Supongo que en un futuro va a haber días que se van extinguir, así como hasta ahora sucede con el tiempo.
El tiempo y el futuro son un par de gángsters que están listos para liquidar, torturar y amenazar a cualquier persona que no lleve un reloj de mano.
Por razones de economía al tiempo y al futuro se les está ocurriendo terminar con un día de la semana, así que si llega a extinguirse un día prefiero que sea un Martes, porque es el día que va después de un Lunes y no hay buenas promociones. 
Debo decir que éste par de gángsters no son tan malos, de vez en cuando regalan algo de tiempo para mitad de año. Debido a las circunstancias, parece que al tiempo se le hace tarde para ver al futuro, y va con tanta prisa que ni cuenta se da que los dos van juntos y aveces de la mano. 
Cuando éste par conspira debemos de estar atentos de traer todos nuestros documentos personales, porque puede ser que al tiempo se le ocurra terminar con el día y el futuro haga como que no recuerda que hace poco había un Martes.
Y sucede que si deja de existir habrá historias que contar para los que nacieron en Martes. 
Tuesday’s Dead- (Cat Stevens)  
"Yo, los lunes el silencio y un baño que no cierra"

Yo nada más me quedo viendo para ver si aplauden

Prefiero que me tachen de inocente para no hacer corajes, pero hay veces que hasta el niño más noble duda de los magos. Tendré que correr el riesgo de desilusionarme por eso de que la magia no existe. 
No hay duda que a veces hasta el conejo desconfía del sombrero, el mago del conejo y al rato ya hay dos magos y dos conejos que hacen el mismo truco. Por eso habrá que andarse cuidando de que nuestro conejo no ande diciendo lo que nuestro mago interno piensa.  
Que fácil es que el méndigo conejo ande pidiendo los aplausos del mago. 
Bueno, pues yo no me quiero sentir a medias cuando me de cuenta de que ni el sombrero es de verdad.
Así que de una vez saco un poco el coraje atorado porque puede que entre las letras haya un insulto momentáneo. 
Lo difícil es creer en el truco y lo interesante es que hay gente que sabe diferenciar entre el bueno y el que está muy esmerado para  lograr eso de los aplausos.
Y si es que aplauden, no sonrían.

Final del cuento

Con tristeza el sacerdote hizo una mueca de arrepentimiento cuando se dio cuenta que aún podía reconocer una iglesia. 

Para cambiar mis mañanas

Me levanté con ganas de decidirme a cambiar mis mañanas. No es que no esté contenta con mis mañanas, pero es que he tenido demasiados sueños tan extraños que podría definirlos como telarañas. 
Hay veces que sólo ves una hoja en blanco cuando estás dispuesto a comenzar, y así es éste día para mi. Aquí estoy regalando unas letras, para convencerme de que no todo lo que estoy soñando es premonitorio, o no todo es el libro de memorias que tengo cuando extraño.
En fin, aquí me ando desnudando un poco para sentirme más vestida.
Quizá éste sea otro texto sin estilo,  sólo que él tenía ganas de darse a la luz, para que yo me sintiera contenta de haberlo procreado. Digo, no todos los hijos son tan inteligentes.
"Decir adiós en mal tiempo"

Otra eterna sensación

Confieso que tengo una enorme sensación de libertad cuando estoy apunto de escribir. Cuando he terminado unas cuantas frases y me doy cuenta que algunos textos van teniendo coherencia, viene la alegría de poder comenzar a pensar en la siguiente frase que estás por leer. Sería grandioso que me leyeras mientras pienso, porque así ya me zafaría de borrar y reescribir.
Pero por otra parte, ya no habría admiración para aplaudirme, porque a nadie le aplauden lo que piensa hasta que lo dice.
Por eso me viene a la cabeza la otra eterna sensación, que  es la misma que alguien tuvo cuando metió una carta a una botella de vidrio y la tiró al mar para ver si obtenía respuesta. Por ahora nos pasamos un buen rato tirando botellas al mar para ver si alguien las comenta, las retuitea o al menos lo aplaude en silencio. En fin, si tiro la botella al mar, es para que la abras y la leas.
La idea es que la botella no se hunda en el mar para que al menos haga algo de eco. 
"Baile tras la puerta"

Otro final del cuento

El ladrón abrió el sobre que determinaba su sentencia. Con la mirada perdida observó deseando haber aprendido a leer. 
"El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo"

Final del cuento

La mujer fatal se terminó la taza de café, preguntándose como podría hacer para dividir treinta y cuatro entre seis. 

Mis razones para escribirte

Tendrá unos cuantos días que descubrí lo mucho que me puede gustar leer ciertos blogs y lo mucho que puedo odiar algunos. 
He notado que hay millones de ellos y algunos son de admirar pero hay otros que en lo personal me parece que son buen material para tirar a la basura. Puede ser que éste se trate de uno de ellos, pero mientras pueda escribirte y leerme voy a estar contenta. 
He dicho: quién te lee no te cree completamente así que estoy muy segura de que mucho de lo que puedo decir sea verdad o mentira y simplemente se lea como un rumor pero a fin de cuentas fluye como la belleza o la mierda. Así que éste nuevo blog para mi y uno más para ti fluye pues ya sabré si habrá muchas razones para contar más rumores extraordinarios. 
Por lo tanto la que se queda soy yo para escribirte lo que no quieres leer.