Es que aveces me siento poeta, pero nada de lo que veo me complace en absoluto. Vas pensar que tengo un problema y la amargura empieza a llenar mis espacios vacíos. Pero el conflicto con las relaciones por momentos me llegan a preocupar y creo que no llego a ningún lado.
Se que da flojera leer sobre lo que todo mundo se queja, pero yo no me vengo a quejar de nada, vengo a reclamar.
Reclamo la conversación insensata que puedo tener con un dude que pretende ser lo que no es. Así comienza la historia de una platica ingrata en un lugar sin ubicación donde la gente brinca, mamasea, baila, brinca, mamasea y baila.
El dude: hola, ¿cómo te llamas?
Yo: no te oigo
El: ¿Cómo te llamas?
Yo: Carla
El: orale Karen, que linda estas.
Yo: si gracias, soy Carla y tú?
El: Alejandro y qué estas tomando?
Yo: ya no estoy tomando, gracias. (pensando que tal vez el taradete quiere invitarme algo y como yo lo veo con cara de taradete prefiero evitarme la pena de tomarme por lo menos un trago de alguna cuba asquerosa que me pueda invitar).
El: linda y a qué te dedicas?
Yo: le podría decir que estudio publicidad, que me gusta escribir, leer, hacer yoga, que amo el cine, platicar con gente interesante, reírme, decir estupideces etc. Pero mejor me evito todas esas palabras que para el no van a tener ningún significado y sólo le contesto; estudio publicidad.
El: Ah orale Karen, o sea tu haces los folletos esos que regalan.
Yo: si, pensando que no tiene ninguna relevancia explicarle lo que es publicidad si no me va a entender la mitad de lo que le vaya a decir.
El: Pues que chido, y de aquí a dónde vas?
Yo: A a mi casa
El: ay no hermosa mejor quédate y vamos al after
Yo: No lo que pasa es que de aquí me voy a casa de una amiga, pensando que odio ir a los afters y más con gente que tiene el cerebro como él.
El: bueno pues antes de que te vayas Karen, te puedo dar un beso?
Yo: (haciendo como si quisiera pero me hago la difícil), aguanta, al menos pues hay que tomar algo.
El: si, claro NENA (odio que usen esa palabra, ya sea hombre o mujer) pide lo que quieras.
Yo: (ya con mi trago), bueno gracias Armando, nos vemos para la próxima para eso del beso.
10 minutos después...
Hola que linda estas, soy Omar cómo te llamas?
Yo: Karen o aveces Carla, depende de qué me quieras ver la cara...
No todo es tan relevante, pero cuando la situación se repite en demasía, preferiría que si nos van a cambiar el nombre al menos tengan mejor cara.
Un relato ignorante sin importancia, pero tan consistente como el tiempo; a cada momento pasa.
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