Me levanté con ganas de decidirme a cambiar mis mañanas. No es que no esté contenta con mis mañanas, pero es que he tenido demasiados sueños tan extraños que podría definirlos como telarañas.
Hay veces que sólo ves una hoja en blanco cuando estás dispuesto a comenzar, y así es éste día para mi. Aquí estoy regalando unas letras, para convencerme de que no todo lo que estoy soñando es premonitorio, o no todo es el libro de memorias que tengo cuando extraño.
En fin, aquí me ando desnudando un poco para sentirme más vestida.
Quizá éste sea otro texto sin estilo, sólo que él tenía ganas de darse a la luz, para que yo me sintiera contenta de haberlo procreado. Digo, no todos los hijos son tan inteligentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario