miércoles, 16 de octubre de 2013

"La vida es tan bonita que parece de verdad"

Hace un año me encontraba en otro continente, donde el viento sopla en sentido contrario y las palabras se escuchan diferente. Vivía justamente para descubrir nuevos lugares y conocer la mayor cantidad de personas en corto tiempo. 
Me entretenía buscando sabor a todo lo que comía, me acompañaba de dos amigos maravillosos que reían todo el día y la música se ajustaba a mi ánimo de quinceañera feliz.    
Es un hecho que hace un año era más joven y la coca cola sabía igual.

Cumplí 23, dejé de ser estudiante y comenzó la vida adulta; decidí integrarme a las normas sociales y dejar la vida contemplativa. 
-Sólo de pensarlo los ojos se me ponen serios y se me vienen cinco años de chingadazo. -
Así que a dos meses de que mi edad cambiara, decidí dar un salto. Uno no muy largo, pero que conlleva una maleta de 25 kilos, una mochila, una computadora y un avión que aterrizó muy cerca de la playa. 
La incertidumbre duerme junto a mi y la seguridad se amanece conmigo cuando me doy cuenta que este pequeño lugar, me está brindando todo lo que siempre había planeado para mi. 
Ahora se me juntan un montón de sentimientos y me dan ganas de ser como Fito para estar al lado del camino. Tomar una botella de vino y ver el amanecer a la orilla del mar. 

Sólo me queda asegurar que, "la vida es tan bonita que parece de verdad".  

Frase de la película "Carmina o revienta". 

jueves, 22 de agosto de 2013

Para románticos no empedernidos, es decepcionante...

Amar al mismo tiempo pero no compartir el mismo lugar o amar en destiempo; amar antes, amar primero o amar después, pero nunca al mismo tiempo. 

Entender esta hermosa ironía y fumarse un cigarro para no llorar. 



martes, 25 de junio de 2013

Si quieres


Si quieres
hablamos
o nos pensamos
nos escondemos
te busco
o nos miramos
nos queremos
y nos prometemos algo
o nada
si quieres me voy
nos olvidamos 
contamos una historia diferente 
y ya está.


sábado, 18 de mayo de 2013

Si yo fuera hombre


Si fuera hombre, sería un snob, con barba rasposa, cuerpo de dimensiones medianas, cejas pobladas, mirada profunda y un montón de falsa sabiduría para fanfarronear y enamorar a las mujeres. Tendría gusto por el amor didáctico y la belleza latina. 
Asumiría jamás casarme y buscaría mujeres alocadas, que no esperan a las segundas citas, que se ríen fuerte , se azotan en público y se emborrachan sin pudor. 

Si fuera hombre mis días serían muy divertidos, no culparía al género por falta de destreza al volante, viviría en la Roma o en la Condesa, tendría un montón de películas de arte para farolear y me autoproclamaría director de cine. Haría sesiones de fotos a mujeres desnudas, las llevaría a tomar vino para hablar de Lars von Trier sin que me entiendan. Se enamorarían de mi y yo las dejaría tan pronto se me acabara el cigarro. 
Si fuera hombre sería uno muy ejemplar, tendría un karma de la chingada pero me relajaría más. 


Que no se malentienda, a mi esos gustos se me quitaron a los 19 y ahora solo lloriqueo porque llevo dos meses sin comer chocolate. 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Del día que lloramos juntos con la certeza de volvernos a ver



De la serie; te dejé Madrid para regresar a Puebla. 

Me fui con más de cinco razones para regresar, seis kilos arriba y tres centímetros más de cabello. 
Regresé y la incertidumbre le está dando la bienvenida a la vida adulta y yo con las mismas preguntas ridículamente existenciales. 

Me entiendo descontrolada, entre mi entusiasmo por volver a verlo y  las adversas circunstancias sociales que falsamente  le dan la vuelta al mundo. 
En tierras lejanas uno se vuelve más libre en la cuestión emocional y fácilmente te dejas empalagar por los bonitos paisajes que se cruzan.
Me obligaba a conocer lugares nuevos por semana y me convertí en turista experta en comer y reír. Estudiante mexicana, maestrasa en cagarla cuando había que hablar claro castellano y por sobre todas las cosas; chavita frustrada por mi incapacidad de gritar las cosas que sentía en el estómago, cuando el hombrecito con  ángel en el nombre, me veía con eso que yo creía era algo parecido al "encanto pasajero". 
Ése que se da, cuando sabes que se tiene el tiempo contado y la supuesta querencia no sobrepasa fronteras, por aquello del ya tan manoseado amor a distancia del que se trata de alejar todo mundo. 


No puedo alegar mi modesto sentir; pero es que el alcance de mis clichés siempre me convertían en el personaje antagónico que rivalizaba con la belleza falsa y la virtud de la protagonista virginal de cualquier telenovela mexicana y ahora hasta me sorprendo de mi bonito querer. 


Como Benedetti, sin buscar nada me fueron a encontrar, para enseñarme que el invierno tiene más colores, que fumar no es bueno, que mi inglés es descaradamente fluido después de tomar tequila y que lo romántico de acostarse está en dormir.  
Un mes después, chocolates con mi nombre encontró y ésa es mi modesta justificación para explicar porqué se me descontrola la emoción. 
Después de 128 horas caí en cuenta que México y San Francisco sólo se besan en Madrid y por esa razón hay días que se me llenan los ojos de angustia, río mientras lloro y por las noches hasta escucho a Sanz.


En fin, a mi regreso encontré este lugar lleno de pura basura orgánica, yo nada más espero que algún día le salgan florecitas, conocer Puerto Rico y volver a verlo o volverlo a ver.  



Continuará... (o eso me prometió el tarot)



martes, 15 de enero de 2013

"Querida Carla"

Aquí el texto de la carta audiovisual que Carla le escribió a Carla del futuro durante su estancia en Madrid. 


Querida Carla o mejor dicho, querida yo del futuro. 
Esta ocasión en vez de escribirte una carta, te he hecho un video para decirte lo que probablemente en diez o veinte años no recuerdes. 
Cuando tenía once años, te regalé una cartita que según yo abrirías a los dieciocho o antes de que se acabara el mundo. Dieron los veintidós, el mundo no se acabó y hace unos días abrí la famosa cartita  Fue un gusto leerte y recordar cuando eras pequeña. 

Esta vez la sorpresa está, en que aquí estoy; hablándote en un video para que me recuerdes cuando estuve en España. Seguramente aún tendrás presente lo que viviste, pero aquí te digo un poco de lo que sucedió  por aquello de nuestra memoria selectiva.

Ésta es la vista desde la ventana de mi habitación, es super linda y me encanta ver los atardeceres. 
Voy en autobús para la facultad, me gusta ir en él porque puedo conocer la ciudad.  
Confieso que ahora le he encontrado filosofía al trayecto; antes me agarraba de algo para no resbalarme, me pegaba del lado más seguro sin percance de caerme, pero brutalmente me di cuenta que así la vida se volvió aburrida. Ahora he decidió quedarme en el pasillo, donde el riesgo de caer es alto pero si me mantengo atenta vivo un poquito más. 

En Madrid he realizado los ya conocidos recorridos de turista. Sol, la Plaza mayor, Cibeles, el Museo del Prado, el Reina Sofia, el Museo del jamón... bueno eso ya es otra cosa, pues seguramente recordarás que lo hago con demasiado continuidad desde que estoy en Madrid, es comer.
Seguramente el clima, la gente y ver tanta comida en todas partes hacen que me de hambre. 

Éste lugar es muy lindo, podría decir que es más frío, hay mucha gente,  pero eso lo hace atractivo. La gente reparte dobles besos cuando te saluda, en las calles la gente baila, toca música y cuenta chistes.
Los días pasan más rápido y supongo que eso sucede porque la estoy pasando bien o porque como dirían en México, estoy viviendo a 7 horas del futuro. 

Llegué con la esperanza de encontrar aquí lo que no encuentro en otra parte. La incertidumbre y mis buenas intenciones hacen que  encuentre eso que andaba buscando. 
Y sí, la vida me ha sorprendido tanto que desde que estoy aquí que aprendido a perderme y debo decir que es el primer paso para comenzar con la parte divertida de esta ciudad. 

Con paisajes como estos, es inevitable sonreír...
La inspiración invernal europea de la que hablan algunos escritores llegó hasta diciembre, sobre todo cuando por primera vez vi nevar...bueno si a eso le podemos llamar nieve.  

En fin, desde entonces puedo decir que la vida se tornó más divertida.  
Río varias veces al día y me da gusto viajar a lugares que si no me sorprenden sirven de inspiración para poder contar historias, pues estoy segura que es inevitable que hasta los más vacíos y los desapasionas tendrán algo bueno que contar de esta experiencia.  

Bueno, pues te dejo. A mi me queda un mes en Madrid y muchos lugares por conocer. Yo, sólo espero que cuando veas esto nos recuerdes y donde quiera que estés te den tantas ganas de regresar como las que yo tengo ahora de quedarme, para conocerme más. 

--------------------------------------------------------------------

Aquí el resultado audiovisual de éste afligido e inspirador texto. 
Supongo que a Carla del futuro le conmoverá verlo y envidiará a la autora por su juventud. 


Y si nos gusta, pues habrá que conmovernos juntos, para hablar de nuestras nostalgias, recordar hermosas ciudades lejanas y batallas ganadas de cuando éramos jóvenes; más jóvenes que hoy. 

miércoles, 2 de enero de 2013

A él o del personaje que me hizo muy feliz en un mirador de Lisboa.


La última vez que vi a  Eduardo, fue afuera de un hostal, con un mirador a nuestros ojos y un paraguas que nos tapaba la vista. 
¡Qué mala suerte la nuestra!
Para conocer un lugar se necesitan días soleados y un par de buenos tenis que aguanten la subida y bajada de ejemplares castillos y torres.
Se nos nubló una horas el día,  estoy segura que en aquel hermoso lugar me iría a vivir  cuando me convierta en mujer atormentada. Seguramente la gente y las caminatas por hermosas calles me harían una señora más bella. 

Él, que tiene debilidad por el amor didáctico y las mujeres con culo de catedral, se le ocurrió distraerse conmigo unos días para probar el bacalao, comer chocolates y quitarnos lo dulzón con una Coca cola. 
Caminamos bellas calles por cinco meses, discutimos sobre las circunstancias sociales de nuestro mundo, cantamos después de varias cervezas y nos agarramos cariño bonito, del que se envidia y no se da en los árboles. 
Él, me hizo personaje de un cuento corto, divertidísimo y con enseñanzas de novela. 

A él, le gusta caminar, beber hasta que comience un nuevo día, recibir amigos en casa, cantar, tocar la guitarra y reír mientras se fuma un cigarro. 
Su mejor virtud; cocina como chef, entiende a una mujer distraída y sabe escuchar como ningún otro. Dirían algunos de este lado del atlántico; "es un hombre ejemplar". 

A él, que sabe leer un mapa, le confié mis secretos más dramáticos y aburridos. 
Nos hicimos muy felices.
A él, le deseo felicidad eterna, una mujer bellísima y que regrese pronto a México para ver a sus sobrinos. 


A él, siempre. 
En fin, nos gusta escuchar a John Mayer y nos queremos mucho.