sábado, 15 de marzo de 2014

Comenzar a entender

Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender. 
José Ortega y Gasset. 

Todo sería más fácil si las únicas decisiones que tuviéramos que tomar se basaran en elegir entre tomar whisky o escuchar folk. Quizás simplemente elegiría las dos. 
La verdad o rectifico; la cabrona verdad es, que cuando sea grande, nunca dejaré de preocuparme por las decisiones que debo tomar, para no convertirme en una hermosa hipersensible, inadaptada y freak. Es de mis pendejos miedos más grandes y probablemente el de muchos. 
Entender que hay gente para todo; en términos formales, hay muchos episodios de vida y algunos son mayormente aventureros y otros simplemente son. 
Probablemente los míos simplemente sean,  pero son muy para mí. Como diría Drexler  "la vida es más compleja de lo que parece".

Existe un largo etcétera de porqués en la vida de todos, los míos son incontables y nunca sé contar mis historias con mucho detalle. Porque a veces  duelen y a veces se convierten en episodios fantasiosos que cuestan trabajo respirar. En parte, por un pequeño genuino sufrimiento sobre la existencia y lo otro por un poquito de querer llorar; que hace falta, mucha falta, cuando tus etcéteras se quedan en silencio. 
De nudos en la garganta lo sé todo y me terminan gustando. Como cuando te duele pero se quiere seguir; pues, ¿qué haríamos si paramos de hacer lo que más nos gusta simplemente porque nos empieza a doler?

Así resumo la vida. Que nos duela tantito para que nos guste más. 


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