“Carla
se escribe con C”.
Supuse en un principio que no hay y no existe manera de
comenzar a contar mi historia más triste. Pero aquí estoy; de nuevo frente a mi
terapia más efectiva sin saber como comenzar.
“El gato que está
triste y azul” es la canción que escuché
desde que era pequeñita; nunca entendí lo que -Roberto Carlos- quería decir,
pero me quedó grabado en la mente que existían gatos tristes y aunque pareciera
increíble también eran azules.
Y así también desde pequeñita entendí que existían papás
con cabello blanco y mientras todos los niños pensaban que mi papá era Santa Claus
o mi abuelo, yo no me cansaba de repetirles que ni Santa, ni mi abuelo. Simplemente
mi pá.
También entendí que existían kilómetros de distancia que
nos separaban y aún por teléfono me dabas la bendición.
Entendí que tenía que reír contigo cuando contabas chistes
para que no rieras solo. -Me daba más risa escuchar tu risa que el propio
chiste-.
Entendí que para ti hat-dog
era lo mismo que hot-dog y que cuando
hablabas de la jaletina te referías
exactamente a la gelatina.
Entendí que decir “güey” era lo proporcional a que te
molestaras conmigo.
Entendí que me querías hasta cuando te enojabas y nos
separaban kilómetros de orgullo entre los dos. Y que un abrazo tuyo era lo equivalente a decirme lo mucho
que amabas.
También entendí que nuestras circunstancias eran distintas
y que aún así lloramos juntos el día que me gradué.
Entendí que no existe otro hombre en el planeta que se
asemeje a la valentía que siempre tuviste. Ni mucho menos al amor y al apoyo
que me brindaste.
Ahora, quisiera entender por qué no te abrasé más fuerte
el último día que te vi y por qué no hablé lo suficiente.
Saber que ya no estas, se siente como un nudo caliente en
la garganta, en la boca del estómago. Se siente un escalofrío constante cuando
escucho tu nombre.
Hay días que logro entenderlo todo y me resigno a saber
que ya no estás. También existen días como hoy que no entiendo nada y siento que
dejamos descompuesto nuestro corazón y nunca lo pude reparar.
Hay días que me lleno de hubieras que no llegan a sanar nada.
Así existen días; de nudos en la garganta y de gatos
tristes y azules.
Te amo hasta siempre pá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario